Score
0
Best
-
Dibuja con el dedo el vuelo de tu abeja: pasa por las flores abiertas para recoger polen y llévalo a la colmena mientras las avispas te persiguen y aparecen telarañas en la hierba. Las flores frescas y las cargas completas valen más.
Toca el prado y arrastra: tu abeja vuela en línea recta hasta tu dedo y después sigue la línea que dibujas, a velocidad constante. Recoge polen de cada flor abierta por la que pasa, hasta 3 a la vez. Vuelve al anillo punteado de la colmena para sumarlo. Un toque nuevo reemplaza la ruta; cuando la ruta termina, la abeja se queda flotando.
Cada flor se abre, muestra un anillo que se acorta con el tiempo y se marchita cuando el anillo se acaba. Un polen vale 10 puntos con la flor recién abierta y baja hasta 1 justo antes de marchitarse. Un viaje a casa suma los valores del polen multiplicados por cuántos traes: tres flores frescas dan (10 + 10 + 10) × 3 = 90, mientras que llevarlas de una en una da solo 30.
La barra de miel de arriba a la derecha baja sin parar y cada vez más rápido; cada polen entregado le suma 9 (la barra llega a 100). Si se vacía, se acaba el día. Las avispas persiguen a tu abeja y en la hierba se forman telarañas (una telaraña tenue y punteada todavía no hace daño; una sólida, sí). Tocar cualquiera cuesta uno de tus 3 corazones y te hace soltar el polen que llevas; luego la abeja parpadea 1,6 segundos y no recibe daño.
Aparece una flor nueva cada 1,3 segundos (no más de 6 a la vez). Al principio una flor dura abierta 9 segundos, y ese tiempo se reduce a la mitad cada 100 segundos de juego. Se suma una avispa cada 25 segundos y todas aceleran desde 45 hasta superar los 150 píxeles por segundo de tu abeja. Cada 35 segundos aparece una telaraña nueva que dura 22 segundos. Nada se mueve hasta tu primer toque.
Planea el viaje completo en un solo trazo. Las mejores rutas son bucles: sal de la colmena, pasa por dos o tres flores más o menos alineadas y vuelve en curva sin levantar el dedo. Una carga completa de tres vale hasta el triple por cada polen que las entregas sueltas, porque la suma se multiplica por la cantidad. Vuelve con uno o dos solo cuando la barra de miel esté baja o una avispa se acerque.
Lee los anillos, no solo los colores. El anillo de cada flor es su reloj: un anillo blanco completo es un 10, uno amarillo ya pasó la mitad y uno naranja está por marchitarse. Un desvío corto a una flor fresca suele ganarle a un vuelo largo hacia una que se apaga, y al final de la partida, cuando las flores duran apenas un par de segundos, busca las que se abren más cerca de tu abeja.
Las avispas giran hacia tu abeja, pero despacio, así que no huyas en línea recta: eso es justo lo que pueden seguir. Dibuja la ruta cruzando su camino o rodeándolas con una curva amplia; cuando ya son rápidas, un quiebre lateral en el último momento funciona mejor que escapar. Nunca dejes a la abeja flotando en campo abierto con una avispa cerca: mantén siempre una ruta en marcha. Las telarañas no se mueven, así que basta con rodearlas con un poco de margen, y las tenues y punteadas te avisan dónde estará el próximo peligro.
El día siempre termina. El hambre de la colmena crece cada segundo mientras las flores se abren al mismo ritmo, así que incluso un jugador perfecto se queda sin miel en unos seis minutos. Las puntuaciones grandes salen de viajes frescos y completos en los primeros minutos tranquilos, cuando cada flor dura varios segundos abierta, y de cuidar tus corazones para seguir volando cuando el prado se llena.