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Solitario Yukón

Un primo audaz y muy táctico del Klondike. Todas las cartas se reparten en las siete columnas y casi todas están boca arriba desde el principio: no hay mazo del que robar. El giro: puedes levantar cualquier carta boca arriba junto con todas las que tenga encima, en cualquier orden, y soltar el grupo sobre una carta una más alta del color opuesto. Arma las cuatro bases del As al Rey para ganar.

Cómo jugar

El tablero tiene siete columnas con las 52 cartas. Cada columna salvo la primera tiene unas pocas cartas boca abajo al fondo y una tirada de cartas boca arriba encima; el resto del montón está a la vista. No hay mazo ni descarte: todo lo que necesitas ya está en la mesa.

Toca una carta boca arriba para levantarla junto con todas las que descansen sobre ella, sea cual sea su orden, y se mueve al mejor lugar legal: una base si la carta va sola y encaja, o si no una columna cuya carta superior sea un rango más alta y del color opuesto. Solo un Rey (con su montón) puede pasar a una columna vacía.

Cuando tocas la única carta superior de una columna y encaja en una base, vuela allí y suma. Cuando un movimiento descubre una carta boca abajo, se voltea sola.

Arma cada base por palo del As al Rey. Completa las cuatro y ganas. La puntuación sube al enviar cartas a casa y destapar las ocultas.

Consejos y estrategia

El Yukón vive y muere por las cartas boca abajo. Hay muchas menos que en el Klondike y no hay mazo para ganar tiempo, así que cada carta oculta que volteas abre todo el tablero. Ataca primero la columna con más cartas boca abajo, y prefiere los movimientos que destapan una carta nueva a los que solo ordenan una tirada ya visible.

El movimiento en grupo es tu superpoder y tu trampa. Como puedes levantar una carta con cualquier revoltijo encima, puedes reubicar una carta enterrada que necesitas sin ordenar antes el lío de arriba. Pero el bulto entero aterriza tal cual, así que antes de mover imagina dónde acaban esas cartas sueltas: soltar una cola larga en la columna equivocada puede enterrar justo la carta que querías liberar.

No corras a mandar cartas a las bases. Una vez en casa rara vez vuelven, y las cartas bajas del tablero suelen ser las plataformas que mantienen móviles tus secuencias largas. Sube un As o un Dos solo cuando libere una carta boca abajo o desbloquee una columna que de verdad necesitas.

Las columnas vacías son oro, porque solo un Rey puede llenarlas. Busca vaciar del todo una columna corta y aparcar allí un Rey (con una tirada útil detrás): ese único movimiento puede desatar una cadena de traslados por todas partes. Planea dos o tres jugadas para que el Rey que quieres ya esté libre cuando la columna se abra.

Mira el tablero como un solo rompecabezas conectado, no siete pilas sueltas. Una carta atascada en la columna seis suele liberarse con un movimiento en la dos. Cuando te atasques, busca la carta boca arriba útil más profunda y pregúntate qué tendría que moverse —grupo incluido— para llevarla a casa.