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Trike

Trike

Un solo peón, movido por ambos. Solo las casillas a su alrededor deciden la partida.

Cómo jugar

La primera jugada coloca el peón en cualquier casilla vacía del triángulo y deja allí una piedra de tu color. A partir de ahí, cada turno deslizas el peón cualquier distancia por una de las seis líneas —no puede saltar sobre una piedra— y dejas una piedra de tu color donde se detiene, lo que bloquea también esa casilla. La partida acaba en el instante en que el peón no tiene adónde ir. Entonces se cuenta solo la casilla bajo el peón y las que la tocan: gana quien tenga más de esas, sin importar cómo esté el resto del tablero. Gana a un rival y el siguiente buscará más profundo mientras tu reloj se acorta; si se te acaba el tiempo, pierdes el partido. Tu puntuación es el número de rivales vencidos.

Consejos y estrategia

Lo primero que hay que aceptar es que la mayoría de las piedras que coloques nunca importarán. Solo siete casillas deciden la partida —aquella en la que acaba el peón y las seis de alrededor— y no sabes cuáles son esas siete hasta el final mismo. Así que deja de pensar en territorio y empieza a pensar en dónde es probable que muera el peón.

Suele morir en una esquina o contra un muro de piedras, porque es donde sus seis líneas se agotan antes. Un peón en el centro abierto tiene salidas en todas direcciones y no se le puede atrapar. De ahí sale la tensión central: llevar el peón a una zona estrecha es como acaban las partidas, y quien vaya ganando el recuento cerca de esa zona quiere que acabe.

Eso hace que cada jugada sea de doble filo como en pocos juegos de tablero. Mover el peón junto a un grupo de piedras tuyas parece maravilloso, pero ahora le toca a tu rival y sencillamente lo aleja, dejando tu piedra como un marcador irrelevante más. Las piedras que rinden son las que colocas cerca de casillas a las que el peón se verá obligado a volver, no las que colocas donde está ahora.

En la práctica: prefiere jugadas cortas cuando vas por delante en el recuento, porque una jugada corta mantiene el peón en la región que controlas y le da a tu rival menos formas de arrastrarlo a terreno neutral. Cuando vas por detrás, mueve largo: cruza el tablero y reinicia la pelea donde tu rival no tiene piedras. Y al final de la partida, cuenta antes de cada jugada. Si el peón quedaría atrapado tras tu movimiento, comprueba primero quién gana ese recuento; una jugada que atrapa al peón cuando vas una piedra por debajo es una rendición, no un remate.