Voltea las fichas de la IA flanqueándolas. Gana partidas seguidas — la IA se vuelve más dura.
Un tablero de 8×8 empieza con dos fichas negras y dos blancas en el centro. Tú eres negro, la IA es blanco. Las negras mueven primero.
Toca una casilla resaltada para colocar una ficha negra. Un movimiento solo es legal si flanquea una o más fichas blancas en línea recta (horizontal, vertical o diagonal) entre tu nueva ficha y otra negra. Todas las blancas flanqueadas se vuelven negras.
Si no tienes movimiento legal, tu turno se pasa automáticamente. Lo mismo para la IA. El juego termina cuando el tablero se llena o ninguno puede mover.
Si ganas (más fichas que la IA) empieza otra partida enseguida — tu puntuación es tu racha de victorias. La IA piensa más jugadas con cada victoria, así que se vuelve más dura; una derrota o empate termina la racha.
Objetivo: gana tantas partidas seguidas como puedas.
Olvídate de coger más discos al principio; en Reversi una gran ventaja a mitad de partida suele volverse en tu contra, y quien gana controla las esquinas. Las esquinas nunca se voltean, así que anclan líneas enteras el resto de la partida: pelea por ellas y, con igual importancia, evita las casillas en diagonal junto a una esquina, porque jugar ahí suele entregarle la esquina al rival.
La idea más profunda es la movilidad: quieres muchas jugadas legales mientras matas de hambre las del rival. Contra toda intuición, eso significa quedarte pequeño y compacto en el centro al principio, tomando jugadas interiores tranquilas en vez de devorar discos de borde que te exponen. Si llegas a una posición donde la IA tiene pocas o ninguna respuesta segura, se verá forzada a darte una esquina o un borde fuerte. Piensa en la forma que dejas detrás, no en los discos que volteas este turno.