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Un clásico de persecución en laberinto. Devora cada punto del laberinto mientras tres fantasmas te cazan. Atrapa un punto de poder parpadeante y se voltea la tortilla: los fantasmas huyen y puedes comértelos para una cadena de puntos. Limpia el laberinto para pasar a uno nuevo. ¿Cuánto aguantas con tres vidas?
Desliza arriba, abajo, izquierda o derecha para fijar tu dirección. Tu comelaberintos sigue planeando en ese sentido por el laberinto, girando por el pasillo al que lo apuntes, así que diriges deslizando justo antes de un cruce.
Cada punto pequeño que pisas se come y suma puntos. Limpiar todos los puntos completa el laberinto y te lanza a uno recién generado, algo más rápido que el anterior. Tres fantasmas recorren el laberinto y van a por ti; si uno te alcanza pierdes una vida, y la partida acaba cuando se agotan tus tres vidas.
En cada laberinto hay unos cuantos puntos de poder grandes y parpadeantes. Cómete uno y durante varios segundos los fantasmas se vuelven azules y huyen: ahora puedes masticarlos para una cadena de puntos que crece rápido, y cada fantasma comido vuelve corriendo al centro a recuperarse. Los laberintos siempre están llenos de bucles sin callejones sin salida, así que siempre hay una salida si sigues en movimiento y piensas con un paso de antelación.
Recorta las esquinas en los cruces. Como giras en cuanto llegas a una abertura, deslizar un pelín antes te deja doblar sin perder terreno: los fantasmas que persiguen en línea recta no pueden cerrar tanto la curva, y así abres distancia.
Guarda los puntos de poder para cuando te acorralen. Un punto parpadeante vale más como escape que como aperitivo. Si los fantasmas se cierran por dos lados, llévalos hacia un punto de poder, cógelo y convierte la emboscada en un festín.
Cómete a los fantasmas en grupo para la cadena. El bonus se duplica con cada fantasma comido en un mismo punto de poder, así que conviene zamparse un punto de poder cuando dos o tres fantasmas están juntos cerca, no dispersos por el laberinto.
Sigue moviéndote y usa los bucles. Quedarte quieto deja que los fantasmas te rodeen. Dando vueltas a un bucle puedes huir de un perseguidor indefinidamente; el truco es coger los puntos de tu ruta de escape para avanzar mientras huyes.