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Saltar la cuerda

Salta la cuerda que gira: toca para saltar justo cuando pasa bajo tus pies. Solo se vuelve más rápida.

Cómo jugar

Toca en cualquier lugar para empezar y toca para saltar.

Calcula cada salto para estar en el aire justo cuando la cuerda pasa bajo tus pies. La cuerda brilla en amarillo en lo más bajo de su giro: esa es tu señal.

Cada salto limpio acelera un poco la cuerda. Un solo salto a destiempo y te enredas. ¿Cuántos saltos seguidos logras?

Consejos y estrategia

El único truco para una racha larga es saltar al ritmo de la cuerda, no según lo que ven tus ojos. Tu tiempo de reacción es más lento de lo que crees, así que métete en el compás del giro y deja que tus toques caigan solos sobre él, en vez de reaccionar fotograma a fotograma.

Mantén los saltos cortos y rápidos. El brinco dura siempre lo mismo, así que una vez en el aire la cuerda pasará: no hay ventaja en un salto largo y nervioso, y volver a tocar en el aire no hace nada. La habilidad está solo en cuándo despegas, no en cuán alto.

A medida que la cuerda acelera, tu margen entre aterrizar y el siguiente paso se reduce hasta que tocas justo al pisar el suelo. Aprovecha el búfer de salto integrado: un toque en la última fracción de un salto se recuerda y dispara el siguiente brinco solo, así que a alta velocidad puedes asentarte en un cadencioso toc-toc-toc en lugar de perseguir cada giro.

La mayoría de las rachas no terminan porque la cuerda vaya muy rápido, sino por un único salto apresurado que aterriza antes de que la cuerda llegue. Cuando sientas que cunde el pánico, espera a propósito un poco más: llegar algo tarde casi siempre gana a llegar pronto.