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Perro Pastor

Perro Pastor

Mueve al perro con un dedo, mantén unido el rebaño y empújalo por la puerta antes de que se acabe el tiempo.

Cómo jugar

Arrastra por la pantalla para mover al perro pastor. Las ovejas huyen del perro cuando se acerca y se apiñan con las que tienen al lado, así que dónde te colocas decide hacia dónde va el rebaño. Ganas la ronda metiendo todas las ovejas por la puerta del redil antes de que se acabe el tiempo. El sitio del perro está detrás del rebaño, en el lado opuesto a la puerta; rodea a las ovejas por fuera para llegar ahí, porque cruzar por el medio las dispersa. Cada ronda añade ovejas, estrecha la puerta y acorta el reloj. Tienes tres vidas y tu puntuación es el número de rondas que encierras.

Consejos y estrategia

El único error que decide esta partida es lanzarse a por la oveja más cercana. Parece que avanzas porque esa oveja se mueve, pero se mueve alejándose de donde esté el perro, que casi nunca coincide con la dirección de la puerta. Peor aún: la carrera atraviesa el centro del rebaño y lo revienta, y volver a juntar un rebaño disperso cuesta tres veces lo que costó romperlo.

Piensa en el perro como un muro que colocas, no como un perseguidor. Ponlo detrás del rebaño, en el lado opuesto al redil, y cada oveja que huya de él correrá hacia donde quieres. Llegar ahí es la habilidad: rodea al grupo por fuera, quedándote justo fuera de la distancia a la que las ovejas reaccionan, y acércate solo cuando estés alineado con la puerta al otro lado de ellas.

Medido sobre miles de rondas, esa única diferencia lo decide todo. Empujar desde atrás encierra al rebaño unas tres de cada cuatro veces en el primer nivel; cargar contra la oveja más cercana acierta menos de tres veces de cada cien, y un perro quieto o que deambula al azar no encierra ni un solo rebaño. Empujar desde atrás pero sin rodear, cortando en línea recta hacia el punto de empuje a través de las ovejas, queda en medio con cerca de un tercio, que es exactamente lo que cuesta dispersarlas por el camino.

Dos detalles compran el resto. A la oveja que se ha separado del grupo hay que traerla antes de empujar, porque no seguirá al rebaño por su cuenta y una sola rezagada te cuesta la ronda. Y apunta al embudo, no a la puerta: las dos vallas inclinadas bajo la abertura existen para recoger un rebaño ancho y convertirlo en una fila estrecha, de modo que un grupo que llegue en cualquier punto entre ellas acaba dentro, mientras que un grupo apuntado justo al hueco se derramará por los lados en cuanto una oveja se desvíe.