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Sin Balanceo

Sin Balanceo

Dos empujones separados por medio periodo de balanceo y la carga queda inmóvil bajo el carro.

Cómo jugar

Conduces el carro de una grúa con una carga colgando debajo. Mantén pulsado un botón para empujar el carro y, al soltar, sigue rodando porque no hay freno: parar significa empujar en sentido contrario. La carga se balancea como un péndulo y solo puede depositarse cuando está sobre el objetivo y colgando quieta, así que la posición y el balanceo tienen que coincidir en el mismo instante. Empujar directo hasta el objetivo y frenar a la inversa siempre la deja balanceándose, y esperar no sirve porque nada la amortigua. La forma de quitar el balanceo es el ritmo: divide cada empujón en dos y deja entre ellos exactamente medio periodo de balanceo, de modo que el vaivén del primero y el del segundo se cancelen. Cada carga alarga el cable, lo que ralentiza el balanceo y exige más paciencia, mientras el objetivo se estrecha y el reloj se acorta. Tres fallos terminan la partida y tu puntuación es el número de cargas depositadas.

Consejos y estrategia

La carga es un péndulo, y un péndulo tiene un solo número que importa: su periodo, el tiempo que tarda en salir y volver del todo. Ese periodo depende únicamente de la longitud del cable, no de con cuánta fuerza empujes ni de cuánto pese la carga, y es el reloj sobre el que gira todo el juego.

De ahí sale por qué el ritmo gana a la fuerza. Cada empujón que das al carro inicia un balanceo. Si das un segundo empujón exactamente medio periodo después del primero, la carga está en el extremo opuesto de su arco en ese momento, así que el balanceo que crea el segundo queda del revés respecto al primero, y los dos se cancelan. La carga acaba viajando con el carro en vez de detrás. Empuja en cualquier otro momento y los dos balanceos se suman.

Así que el movimiento es: empuja, mira cómo la carga sale y vuelve, y empuja otra vez cuando pasa bajo el carro. Para parar, haz exactamente lo mismo al revés: empuja hacia atrás, espera medio periodo, empuja hacia atrás otra vez. Son cuatro empujones cortos para una entrega entera, y la carga llega colgando inmóvil.

Las mediciones son tajantes. Empujar hasta el objetivo y frenar a la inversa no deposita la carga nunca, ni una sola vez en cientos, porque la llegada siempre trae balanceo. Ignorar la carga y parar el carro justo en la marca funciona una de cada diez veces, y solo por suerte de fase. El método de los dos empujones la deposita entre seis y nueve de cada diez según el cable.

Dos detalles que conviene saber. Primero, el periodo se alarga al alargarse el cable, así que el mismo ritmo que funcionaba con cable corto será demasiado rápido más adelante: lee el balanceo, no cuentes de cabeza. Segundo, si llegas con un pequeño balanceo residual, no intentes perseguirlo con correcciones pequeñas; una corrección es otro empujón y crea su propio balanceo. Espera a que la carga llegue al extremo de su arco y da un único empujón ahí, y podrás cancelar lo que queda en un solo movimiento.